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MADAGASCAR: Mora, mora

Un Blog a mi manera, con lugares testados by Patro Marco.

Hablemos hoy de Madagascar, una de las apuestas que hemos incluido este año en nuestras programaciones. Cuando empecé a leer acerca de este país me pareció un destino africano más, de los muchos que ya había visitado. No sabía que en que me podría sorprender a no ser, estaba cristalino, por los sorprendentes Baobabs.

Cada vez que leía información y consultaba mapas, mi curiosidad era ir más allá de los itinerarios que se comercializan y quería averiguar que partes estaban más deshabitadas o vírgenes de turismo para poder interactuar con la esencia del país, y meternos por esos rinconcitos y pueblos (que vete a saber porqué) nunca salen en los itinerarios más demandados, o "top", o como cada uno quiera nombrarlos. Vale, pues lo que quería hacer era un itinerario, como es habitual en mí, en el que disponiendo de solo 15 días pudiéramos ver las cosas más diversas del país y no solo eso, donde pudiéramos mezclarnos con la gente que, a mi modo de entender los viajes, es donde uno más disfruta. Aunque no lo creáis fue un reto porque Madagascar es la isla más grande de África (más grande que España) y la cuarta más grande del mundo.

Con todo el dolor de mi corazón, yo en las mismas fechas a las programadas en este viaje iba a estar en otro destino muy dispar, iba ya por cuarta vez a mi adorado Uzbekistán con otro grupo, pero puse todo mi empeño en trazar una ruta donde pudiera ir viviendo ambos viajes con la sensación inequívoca del que conoce que va a pasar cada día en cada momento…como si de un libro releído se tratara.

Madagascar es un país bastante virgen, de hecho según se ha apreciado, durante todo el recorrido solo coincidieron en alguna ocasión con viajeros “blancos”. El resto eran lugareños de poblados que yo minuciosamente había seleccionado, y que aunque aparentemente fueran muy iguales en realidad eran bien distintos. La parte más deseada del viaje eran los ansiados baobabs, pero ojo fuimos en Marzo...y por lo tanto mucha gente se descolgó del viaje porque según decía Santo google, era época de lluvias constantes y no querían arriesgarse…Si algo he aprendido durante todos mis años de viajera empedernida es a no fiarme de estos criterios climatológicos y de que Santo Google también se equivoca, como fué el caso!! Solo me fio de mi instinto y este por fortuna pocas veces me falla.

Así que una vez trazado el itinerario empezaba la aventura. ¿Los integrantes? Los de siempre, ese grupo de fieles viajeros (ya parte de nuestra familia) que se arriesgan en cada aventura que inicio. Gracias desde aqui por seguirme en estas locuras!

Pero volviendo a Madagascar, los malgaches, que es el gentilicio para sus habitantes, son gente amable y cálida. Se acercan a ti con cuidado y especialmente los niños, a los que les han contado desde pequeñitos que si se portan mal en lugar de venir el hombre del saco, viene el hombre blanco… aun así la inocencia y las ganas de interactuar con alguien que les saque de su cotidiana rutina hacen que se acerquen y rían constantemente. Hay algo que nunca me cansaré de decir y sentir (muchos de los que me leáis lo sabéis) la sonrisa de un niño te puede llegar a desarmar por lo general, pero la sonrisa de un niño de África, no tiene rival.

Las comidas en el pais hay que decir que estuvieron por encima de la media: espectaculares presentaciones y sabrosas. Posiblemente el mejor lugar donde se haya comido en África después de Sudáfrica, donde la comida y los vinos nos ocuparian otro post que ya escribiré. Y sin duda un punto muy valorable para los viajeros, es por supuesto el precio, una buena comida puede estar saliendo por unos 8-9 Euros y una cerveza no llega ni a 1 Euro aproximadamente unos 3.410 Ariarys.

Respecto a los alojamientos, no debe preocupar, pero mucho mejor por supuesto si escogéis esas perlitas con encanto para seleccionar y dar un sabor distinto a vuestro viaje. Aun así existen hoteles más baratos, limpios por supuesto, y bajo los estándares de calidad de cualquier país africano que no hay que obviar.

Si hay algo que especialmente ha gustado de este viaje ha sido la variedad de fauna y flora que se ha visitado, bastante distinta a la de otros países africanos y partiendo de los grandiosos parques naturales. Podéis imaginar los lémures de varias especies y a cada especie más rarita, los camaleones campando a sus anchas y dirigiéndose hacia ti con ánimo desafiante, serpientes que tienes que apartar del camino con un simple palo a lo “Fran de la Jungla”, etc…

Y seguimos disfrutando de las playas donde recoger conchas y jugar con los niños, los descensos por los ríos aventureros y los caminos polvorientos por los poblados perseguidos por multitud de niños que te van acompañando como si aquello fuera una procesión, pero eso sí “mora-mora” (despacio, despacio).

Después de todo el viaje, puedo aseverar que no ha defraudado, es más volveremos de nuevo con un nuevo itinerario....en breve!

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